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  • Bendita Crianza

¿Te cuesta decir que No?

Actualizado: 19 de jun de 2019

Darnos prioridad y decir “NO” a algunas cosas o/y personas, es sano y está perfecto

¿Te sucede que cuando hablas con tus amigas, u otras mujeres se espejean la una a la otra comentando situaciones cotidianas? Eso me encanta. El otro día hablábamos con una de ellas algo que nos llevó a recordar dos aprendizajes importantes.



Para contextualizarte, hace un par de años, no muchos, llegaban las vacaciones y yo decretaba conscientemente tomarme la vida con más calma. Salirme de la montaña rusa. (Maravilloso dirás…) y lo es… pero cuando llegaban esos días, al bajarme del ajetreo veloz del hacer, hacer y hacer, me dividía en dos… Sucedía que al disminuir considerablemente la velocidad, me conectaba con mi yo calmado, mi “YO” ¿Te ha pasado? Uff que descubrimientos aparecen ahí…¿Cierto?

Por un lado, me permitía “escucharme más” y estaba pendiente de mi corazón. Quería más tiempo para mis necesidades y descansar; pero por otro, anhelaba pasar más tiempo con mis pequeñ@s, mi marido y mis amig@s. Raya para la suma, las problemáticas eran varias… pero hoy sólo ahondaré en dos de ellas a ver si te hacen sentido…

La realidad

“Mamá juguemos”, “mamá hagamos un queque”, “mamá vamos a bañarnos”, “mamá andemos en bicicleta”, un sinfín de amorosas demandas que tienen a la base “mamá compartamos tiempo juntos, quiero estar contigo…” y honestamente me encanta y lo disfruto muchísimo, pero la primera problemática que me desató esto fue ¡ok!… pero ¿qué sucede con los momentos exclusivos para mi propio disfrute, descanso o lo que sea…?

Esto me llevó al primer descubrimiento, y fue que no sabía y me costaba mucho priorizarme. Había una creencia irracional que eso, era egoísmo. Era complejo hacerme un espacio físico /tiempo, emocional, o espiritual. Gozaba tanto con los demás, que nunca me daba los momentos para preguntarme qué quería realmente para mi, pero de verdad, desde lo genuino. E inmediatamente, apareció el segundo descubrimiento, ¿cuál? No sabía decir NO… el verdadero no…

Así fue como empezaron mis reflexiones y fui entendiendo que decir “SI” a todos, implicaba muchas veces decirme no… no a horas exclusivas para mi y excluyente para otros, no a mis necesidades (desde un buen rato de lectura a una buena siesta, tejer, meditar, etc.)

Todos estos pensamientos, me llevaron a cuestionar mi autocuidado. Mi energía se drenaba, porque cuando decía muchos No a mis necesidades, algo sucedía en mi interior…

Conversando con mis amigas y algunas mamás, nos pasaba algo de esto, y te lo cuento a ver si te hace sentido y te es familiar: Enojos varios con quien fuera, acumulación de frustración, falta de paciencia, tristeza, falta de goce, desconexión, estrés, y cansancio. En mi caso, fue menos paciencia con mis pequeñ@s, menos tolerancia, y muuuucho cansancio.

El Aprendizaje…

Hoy ya lo tengo más incorporado en el diario vivir. Sé que cuando combino experiencias familiares con mis “tiempos y necesidades personales” todo anda bien, porque me siento centrada, porque me conecto con mi ser profundo, con mis anhelos, mis disfrutes, para gozar de los placeres de la vida…y ya no espero llegar a las vacaciones para conectar con mi “YO”, es algo diario…

Darme prioridad es sano, decir NO a algunas cosas o personas, está bien, y está perfecto. Es como debe ser. Decirte SI, es escucharte, eso es genuino, es sincero y necesario.

¡Si ya lo sabías y es un aprendizaje adquirido, felicidades!!! Y si has caído en cuenta con esta historia que algo de ello se asimila a tu realidad… te propongo hacer el ejercicio consciente de regalarte más “Si” en el día. A regalarte los espacios, aunque sean 5 minutos, porque ahora algo has podido ver… y la verdad, en mi opinión, lo mejor es hacernos cargo de nosotras mismas y maternarnos…

Te acompaño a mirarlo, ya sabes que estoy disponible para las conversaciones… hay tanto por descubrir en nosotras mismas.





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